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Te presento a mi intuición, ‘Papúa’

“Es por aquí”, “no es por acá”; “no estás mal”; “no sabes cómo”; “no importa, nadie se va a dar cuenta”; “tú puedes, no le hagas caso”; “esa decisión no te conviene”; “escúchame a mí, no a la mente”.

¿Te suena familiar? Esa guía interna que poco escuchamos y que mucho habla, se llama intuición. A la mía le digo Papúa, siento que el darle un nombre le da identidad, valor y me gusta ponerle una cara y que sea mi amiga.

La intuición según el diccionario es “la habilidad para conocer, comprender o percibir algo de manera clara e inmediata, sin la intervención de la razón”. Yo agregaría que “habita en todas nosotras”.

Puede ser una voz, un sentir en alguna parte del cuerpo, una energía dentro de nosotras. A cada quien se le manifiesta diferente, entre más la escuchamos más se manifiesta y más fácil es reconocerla.

A lo mejor te estás preguntando cómo la escucho, cómo sé cuando mi intuición, “Papúa”, se está comunicando conmigo. Para mí es permitirte sentir y preguntarte para qué, qué me quiere decir mi cuerpo. Esto, para empezar a comunicarte con ella, a sentirla. Es como un dolor de panza: me duele, lo siento y entonces me cuestiono el por qué me duele.

Otra manera es escuchar y permitirme sentir las emociones que siento cuando hay que tomar una decisión importante, elegir un destino para un viaje. Atentamente escucha esa voz o energía dentro de ti que se manifiesta luego luego, sin la razón. Puedes hacerlo con los ojos cerrados, piensa en las opciones y observa qué sientes con cada una.

La tercera, de la mano de la anterior, es cuando sientes que algo es verdad sin poder probarlo, ¿te ha pasado? No lo puedes ni explicar, solo lo sabes. En estas ocasiones la razón intenta meterse, darte una lista de por qué si no lo puedes probar, argumentar, justificar entonces ahí no es. Y, cuando escucho a la razón, luego luego hay una señal que me dice “era por el otro lado”.

Empieza a identificarlo con los ojos cerrados, en decisiones pequeñas como qué vas a desayunar, o qué libro leer, por qué camino irte a la oficina, y ábrete a las infinitas señales y oportunidades que el universo tiene para ti.

Bueno y dirás: “Paulina, ¿eso qué beneficios tiene?”. El razonamiento intuitivo nos permite tomar decisiones más rápidas, tomarlas desde el corazón y desde quiénes somos verdaderamente. La intuición, entre más la escuchamos más rápido se manifiesta, por lo que las decisiones se vuelven mas rápidas.

Si a veces te pasara que te vas por la razón y te das cuenta que esa voz lejana dentro de ti decía otra cosa, lo puedes ver como un “error”. No lo es, es esa parte de ti comenzando a identificar la intuición.

Por último, la intuición a veces es incómoda. A mi Papúa muchas veces me dice lo que no quiero escuchar, o me impulsa a tomar un camino que me lleva a contracorriente, contra mis creencias; está ese mínimo paso a escucharla, arriesgar y abrirte a las maravillas. Es en esa incomodidad donde la magia empieza a suceder y donde tu “yo” más auténtico comienza a salir de las capas que lo cubren con el paso del tiempo.

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Paulina Landa Paulina Landa

Seguir su intuición para transformar y crear es su pasión. Hoy comparte técnicas de sanación ayudando a encontrar la calma, la paz, y despertar la magia interior para brillar y conectar. 

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